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miércoles, 10 de marzo de 2010

Surely morning's effect

El pié ese que se asuela al cemento inanimado y se traslada lentamente escondiendo en cada comisura una sombra de estrella. Es de noche y se dirige por la autopista al cosmos, llega a la rotonda y se adentra en la aguja del velocímetro hacia el centro del corazón estelar; La Nenalúz celeste cósmica con ojos de cristal y manos de porcelana, cuyo vestido de hilos de esmeralda toca el alba con sus picos de infinidad y no tiene pies por su cuerpo de agua que vuela flota se danza y guarda el secreto de la esencia en las diminutas cabezas de fibras de arco iris de su collar. El visitante se arrodilla con su alma toda envuelta de piel y de párpados y de pestañas y abre la boca para respirar la profundidad del brillo de la oscuridad con esa sensación de intenso bien intenso en la garganta. Y a su espalda se cruzaba un aviador carcomiéndose galaxias y las migajas de cielo caen justo en su bolsillo sobre los verdes de pelotas y un círculo infinito de llaves casi rojas vertientes de metales hijas de las puertas del ser, de la total percepción, sin saturación ni opresión la materia tan gris como nunca (sacate sacate la piel). Se deshace de las revistas, los guantes, el sombrero, los vestigios de invierno impregnados en las células del pelo y ya se ha vuelto un descubridor de las luces, se hace lumínico transparente, se caminaflotadesliza brillante, y se luce elegante; Deposita todas sus sombras de estrellas en las ramas de los árboles infinitamente gigantes enganchados de hilos de agua de vida de esencia del cuerpo estelar, ya que no existe los cerebros de cables bien plásticos, al fin. Cuenta los astros, y las chispas se ríen al caer de las colas de fuego de los leones que corren y corren fugaces hasta extinguirse de tan lejanos y negros; Ya va volviendo para no morir. Se adentra en la aguja del velocímetro de las manos de venas y ya está en su silla, desvistiéndose el alma de las pieles y los parpados y pestañas justo para cuando la mujer comience a hablar de Tierra, líneas invisibles, oro negro y especias. Ah, pero si. Se ha guardado el número de pasos al cosmos y su traje antiterrenal, justo abajo, en la esquina entre un pelo de ojo, y la punta de la venita que parte del lado derecho del iris en la casi piel, en la casi sombra de la hendidura de una arruga de una risa, o de un llanto, o de una risa,
o de una risa.
(Buenas noches reponedor de sombras de estrellas)

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