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martes, 28 de febrero de 2012

Sleepin' pill

°

Estaba en modo de contracción que se reitera. Frenesí espasmódico quebrantándose a la luz entre los márgenes del sol a cuestas observando. Y acariciaba con una brisa de polvo seco congelado y el espacio es contraído también por una misma causa. Era la cabeza primordial que flotaba en el universo de manera presencial oblicua. De donde vibraban pequeños vientos remolinos naciendo del azul en la célula diamantes microscópicos desembocando en un suspiro sin aliento. Y el cuerpo reposaba sobre el agua vértebras de un alma fragmentada se alargaban como una aglomeración de médulas hacia el fondo de la tierra y la cabeza giraba en torno al delirio provocado por el estímulo solar de vigilancia olvidada y permanecía intacta, allí donde la vida y la muerte, filosofaban la misma cosa.

Hay tormenta.

Es la danza de una histeria inquieta. Una espiral energética coagulada en el espacio y gira. El espacio gira en sentido contrario y en su mismo aire una interconexión de gestos específicos enraízan un confín etéreo como el roce de un cuello que desprendía su esencia fuxia a la par de la exaltación corporal, metamorfosis del agua y su claridad reflejada en el hilo memorial de un fuego apagado que respira. Las costillas poco a poco se desarman entre sí y más allá del vientre contraído en el exhalo la danza de una histeria fulgurante se revierte enorme formando la estación con sus explosiones químicas y sus reacciones naturales meciendo en dos a las porciones de tierra o desierto asignado a cada quién y es ahora entonces donde existe un enjambre adverso gemelo, una malnutrición del tiempo embocando de cabeza las proyecciones extrasensoriales no se ve bien dónde pero aparecen de repente en la cuna de barro bañado en tinte fuxia sobre el pico abierto de un pájaro que el cuerpo ha dado sin ojos para presenciar el alma donde un hueco profundo crea la tormenta exacta que envuelve a la danza y penetra súbitamente el espacio y el cuerpo se retuerce a la forma de su superficie Y no hace falta que sus funciones nos distingan su recepción de gota caída: luces desparramadas en el principio del abismo donde una planta con su grandísima espalda retiene el instante donde de repente un huevo de libélula se encuentra quebrantando su origen en el oxígeno, y palpando las pieles del agua sin importar dónde, alguien presencia su nacimiento doble óvulo inteligente e impreciso de consciencia en la cúspide de un terreno al medio cúspide dorada, resurrección poblada de fogatas, las almas subían en hilos finísimos de vapor insípido y persistían en el espacio coagulado histérico danzando un trance giratorio que enredaban a la tierra con sus manos, constituían sus desiertos sobre las venas y dejaban existir en su espejo a cada porción atómica expuesta, o en gesto de asomo intencional a la virginidad del vértigo emergiendo desde los vértices en llamas.

jueves, 12 de enero de 2012

Quiero estar allí volando de un modo azúl.

Muerte por qué vendrías a mi lado y no a mí. Por qué tu aterrizaje en otro cuerpo cercano por qué éste comportamiento en jirones de invierno sin darme la mano y en su lugar la nieve dentro del vientre dónde quisieras. Yo que te contemplaba en la visión nocturna y me abría al presentimiento de tu paso marcando huella en línea recta al encuentro y tu corazón bordó encerrando siempre la oscuridad del fuego. Por qué vendrías circulando al ángel por qué habrías de entregar las alas a quién las tuviera y refugiar tu aliento en los bracitos lánguidos que amarillabas la noche entera su cuerpito llenandosé de ausencia y tu posesión lo adormecía. Por qué vendrías tan brutalmente a dejarme de rodillas por qué vendrías a ser como un sentir de ocaso contante salando sobre la herida abierta/ espina en mi pecho boca abierto/ a la necesidad de suplantar el nido que elegiste tu presencia doliéndome la vida entera al doblegarme frente al niñito quieto donde te escondías y te sentía mirarme desde el fondo. Te vestí en infancia muerte peiné tu cabeza te até los cordones y ahí te quedaste huérfana sintiendo mi caricia, mojándote de tantos ojos coronando el lugar donde danzan el olvido la memoria el deseo la súplica el desmoronamiento tus delicadas manos presionando fuerte entre las costillas para que nadie puediera quitarte/ el niñito enfriandosé entre tus manos; y cuando el amanecer viniera entonces a buscarte te irías nuevamente en sed hacia otro cuerpo otro lamento y dejarías a más hombres rendidos ante tu llegada y yo te tuve muerte. Yo te toqué muerte te hablé por horas te supliqué tanto y no hubo gesto de tu parte que entendiera el duelo, no era mi hermanito aunque quisiera, era tu presencia muerte tan terriblemente bella y nadie te comprende, y no es tu culpa a quien tocaras, pero es que yo tampoco te comprendo tu corazón bordó encerrando siempre el último grito de desesperación el murmullo sufrido el aliento del niñito que no te supo nunca por qué vendrías tan temprano tan cerca tan rotunda Por qué vendrías a mi lado y no a mí. Por qué quisieras quedarte entre mis venas así de a poco, sin hacerme pálpito, te veo irte sola cada vez que te presiento mi cabeza enloquece pensando que los siglos no se mueven y vuelvo al lugar donde pido por mi hermano y ya no estás, no me escuchas, no es tu culpa a quien tocaras, pero podrías haber venido o no venido o venido menos o no a mi lado, por favor. Por favor. por qué no viniste a mí.










())

Estaba diciendomé entre ojo y labio a su oído o su rostro entero o eso decía sin manos para otra cosa que no fuera el habla. Estaba ahí dieciendole mi todo mí se encontraba observando mi palabra mi gesto y su reflejo brillando en la pupila abierta como una puerta tragando el cuerpo sin mecánica de reconocimiento la sucesión natural de la estación transcurriendo detrás y sobre el momento exacto pleno sexo del verbo en la cúspide más alta del enamoramiento por voz presente sin palparla, el oxígeno ingresando lento y exhalandosé esmeralda en la mañana derramada apenas. Estaba respirandole la frente con un labio descifrando la cuenta precisa la suma de sus partes lo que diera resultado a un lugar del que pudiera ahuerfanarme y anidar la caricia al color espíritu que dióse vuelta sólo para ver si es que podía verme cuando ya no esté: momento puro del exilio del olvido en la reconstrucción del cuerpo ajeno por fracción sonora ausencia obligada y hábito consciente cuando casi no existe y es mentira pero es que no se quiere/nada se quiere perder. Entonces estaba ahí, delimitándonos la forma la arquitectura océano que nos deslizábamos a la manera de las olas en un ir y venir descomunal, como si sus manos me hubieran sido siempre me reproducía el canto admitía la carencia Estaba conjugando las fórmulas desde la sombra más cálida donde el vientre fuera luz antes del parto todo mi reclamo íntimo sobre su pecho deshaciéndose en el pálpito y nada era más inmenso decía que nada enfocaba límites en el espacio de la posesión noctámbula roce de luna en los párpados sumidos en el ojo en el labio en el oído y la piel emplumada suave ahí donde recostar el abandono río abajo enmascarado era tan coherente como darle una vuelta a los planetas y desconfigurar el universo a manera de teñir el aire cada cual y sin saberlo haber estado lamiendo la perla del duelo y el mismo color en suspenso ni un indicio pequeño para bocetar en carne y hueso tallar sobre el aire certeramente la voz. Y entonces me observaba tan de cerca tan de cerca como queriendo ser umbral en lluvia limpia y yo me hablaba en un flujo pseudo consciente de códigos sin razón o con razón o qué se yo y es que nadie quería decirlo, todo era mentira, nadie quería decirlo nadie quería perderlo ni un pedacito de piel entramada coincidiendo en el mismo tiempo y abismo mañana y mundo no quería perderlo nadie quería pero todo era mentira, el olvido ahí delante consumiendo en boca de la llama sabiéndolo a medias el día viniendo acechando los cuerpos en danza; Y entonces cuando dejé de decirme enmudeció el temblor y la pupila pronunciando el jeroglífico del palpo abstracto éramos: crisólito en sangre ahogado

latiendo el infinito entre las manos.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Ahí te vienes luz entera reamanecida entre fragmentos de sol tiñiendo el agua al púrpura decías y así te vienes entre los ruidos remando la marea tibia y estos ojos que te delimitan la forma de tu antigua sombra que tus pasos extinguen y me habitas. Ahí te vienes lucecita yo te miro en línea recta a las puertas de tu océano alma entera Te propongo la eternidad entre los dedos una caricia deformando el tacto una sinfonía desde el fondo primavera donde se te caen cinco flores de la cabeza y me acerco a tus raíces ensimismada al amor del decir sin decir nada allí donde la copa del árbol te rearma y yo puedo leerte las pulsiones o el pálpito en la mirada si es que me reinventas en el desarme y desacostumbras toda fórmula recreas la estación en la garganta pariendo el canto vientre blanco y entonces Ahí te vienes luz de la tierra para nacerme sin tocarme, y yo te miro explosión sensorial multiplicadoté allá donde ocurre la convulsión del sol envuelta entre las manos cuerpo entregado al éste mi abrazo y yo me acerco sin decirte, y me alejo sin dejarte, porque así es como te vienes lucecita yo te siento respirar entre mis brazos, hacerte un nido acá en el hueso porque es que así te vienes, lucecita

Enteramente

Y para siempre.

martes, 29 de noviembre de 2011

Te desentramo desde el principio de tu cuerpo Te palpo océano toda el alma recaída en los índices primitivos del Amor. Te creo mito entre los ojos más cercanos este mar que late exhausto de tan rojo, aliviame el aire que entre el desarme se nos escapa toda lumbre hacia el fondo y nos sobra espacio para requebrarnos; Hay que buscarnos y devolvernos la pupila mutua el canto en el aire sin prescindir de la voz Qué es lo que pasa en la espera o en la ausencia que se nos ensucia el pecho y el cielo se funde en la desaparición. Venite rápido que así no podemos corazón latí más lento yo te conozco no te preocupes, No tengo nada más profundo que este amor asentado en tus raíces corazón, que este amor a primera hora reclinándose en los orígenes del día hasta el silencio que te narra el cuerpo corazón en todo tiempo y llanto estando rojo el mar de terror. Yo te he visto escalofriando el pétalo todo núcleo la corteza hasta en el fondo de las noches corazón no quieras decirme lo imposible o emitir un gesto mínimo que conozca las estaciones de la lengua la geografía de las venas corazón, Es tan sólo necesario sostenerte el cristal que así te cargas/el resguardo reflejo de luna colmando la piel entender, todo vivo lenguaje del pálpito la mano al aire y redirigirte luz sola al contra-abismo cuando se trata de descifrar te/te desentramo desde el principio. Te retengo entre las venas- sea siempre y cuando quieras hasta redobláte el márgen pero qué- No me mueras nunca por favor.

Manifiesto del haber.

Hay que despojar a los hombres de las armas. Y van a tallarse otra flecha en otro hueso y habremos dicho poco. Hay que despojar a los hombres de las armas y dar la protección de cualquier mal que quiera ser por medio del amor. Hay que acariciar los cerebros y revivir la gracia de estar vivo solo por ver a este niño en esta calle sonreír sin que nadie le haya ofrecido más que una mirada de hacerle sentir que está ahí. Hay que llorar de la mano de un desconocido y caminar en silencio para escucharse respirar mirando bien adentro a quien le pese y guardandosé el andar. Y conmutar con la experiencia crecer en lo todo humilde que se desprenda de la espalda de cuyas vidas nos aparezcan hacernos parte y apropiarnos de la voz. Hay que admitir la sed, entretanto reconocer el hambre y saber buscar el agua y el pan entre las manos de quien lo da todo cuando puede darse a sí. Hay que traer la pureza al cuerpo y más al alma no importa cómo ni de qué: esto es desarmarse ante el cielo verse pequeño entregar el abrazo comprender la apariencia la razón y a su inversa cubrir el desamparo demostrar lo cálido que puede uno cuando el otro no y sostenerse poco a poco en el hombro de cada cual. Hay que entregar el sufrimiento desde el fondo acercarse a la verdad predicar la esperanza en fe de que los hombres tengan más latidos que rencor, dobleguen las fuerzas del espíritu en pos de la caricia mutua que yo te daría vos me darías hay que. Cansar a los hombres de la destrucción y el vacío. Hay que poner a los hombres cara a cara en la desgracia más grande sobre un espejo donde los pueblos se enreden y no lo soporten, ya no lo soportan y hay que. Desatar el amor entre las manos y brindarlo a plena voz, desde el pulmón desde el estómago desde la mirada los pies el silencio y calmar el tormento sobre el pecho abrirse en el llanto necesario cortarle las piernas al odio enterrar el abandono clausurar los territorios de combate dejar de hablar del cielo y del infierno, ocuparse de este tránsito en que todos somos los unos con los otros conspirar por el día que es y el que viene también, cuidar nuestro paso y el del pié ajeno buscar la alegría del saber estar entre nosotros y convertirnos en la tierra cuando se necesita aire o se necesite piel. Hay que decirles a los hombres que lo único posible para que seamos posibles en tanto todo caso y sentido queramos, en toda potencia que reunamos para ir a favor de lo bueno y aliviarnos, es el amor. Y no habrá qué otra cosa que pueda salvarnos.

jueves, 20 de octubre de 2011

Matilda.

"Está acá y nos acaricia. No queda más que dejarse acariciar."

Beatriz Mengual.



Será que te he visto Madre

callada, quieta

sumida en el auténtico desarme

como si no te pasara nada Madre

te he visto


Sembrada sobre el ocaso esperando

hora tras minuto tras luna de desespero

la llegada del día

del que no vendrá

sosteniéndote el corazón con una mano

como si no supieras dónde guardarte

el amor entero que darías

al cuerpecito callado detrás de la ausencia

donde te late la herida


Será que te he visto Madre

con el rostro caído

y el pecho hinchado

del cansancio contínuo

Será que te he escuchado

- sin que me hayas visto quizás

todo el llanto entre los labios pálidos

La noche ahogando hondo sin tu sueño

en todo el río que te lleva

a estas tardes

donde el sol

nos somete a mirar por la ventana y fundirnos eternos

en la espera.


Será que te he visto Madre

Arderte en la herida más grande

renombrarte entre los límites de la Necesidad

vagar por las noches insomne

Dolíendote hasta el respiro

Sin decir una palabra



Será que te he visto,

Madre

llorar de sol a sol

sin que yo pudiera

Acariciarte el aire

o robarme lo que sufres

cargarme tu desvelo

para que pudieras

al menos

Recordar por un segundo

que aún parada

en el corazón del duelo

enredada entre las sombras

o sangrando entredormida Madre

todavía

es que amaneces

viva



O será que te he visto, Madre,

será que he reconocido y edificado

el reflejo de tus ojos aplumando el vuelo,

la quemadura constante,

La piel que tiembla ante el desamparo

de la miseria, de la sed

y la ausencia



Pero te juro Madre

Que aunque nos duele hasta la última gota de la célula

- te siento amarme y sonreirme leve

de no sé dónde

de donde quedas

y te obligas al tiempo

De donde no existes y aún cantas

haciéndote lumbre Madre sin saberlo

Y yo te miro con ojos de no entender

cómo es que a pesar de tanto desarme

en las lagunas de la nostalgia

el agua colmando

el cuerpo hasta el alma

sobre la sed insaciable

a la deriva de algún lejano dios


Aún te brotan alas

Y te sobra el aliento


Para hablarme

del Amor.







Juana nada.

Juana se adentra en las profundidades del océano nocturno y su cerebro se desprende entre las aguas para fecundar la creación. Un óvulo a media sombra la sangre azul entre sus pulmones que respira el agua, respira el agua, y se sumerge entre las palpitaciones de lo eterno que la mecen sin saberse viva sin saber las palabras que pronuncia a cada boca el paso intermitente de la muerte. No lo sabe. No sabe más que el perfil que dan los ojos de las criaturas cuando entregan su corazón entre las manos no sabe más que la caricia suave al horizonte. Juana nada y se adentra en las profundidades de sí misma y llora, llora cinco ríos trece luciérnagas siete días en transición del alma en coma disminuida a la experiencia de verse el cuerpo dado vuelta reflejado como si fuera un espejo verse el cuerpo cuando uno acerca el océano al borde del párpado y ve que se yace allí dentro, bien al fondo/ Donde todos y cada uno de nosotros deberíamos estar. Donde todos y cada uno de nosotros deberíamos entregar el alma uno a uno mano por mano entrelazándonos las uñas la sangre desprendiéndonos del sexo sobre la cabeza de algún Dios común Juana se ve respirando, respirando en el espejo como si sostuviera el cielo con las manos y las criaturas brillan ni bien se reintegra de a retazos un halo de luz por entre sus sombras. Nadie la ve Juana se estremece y tiembla. Un ala de libélula que se quiebra para que su piel sienta el rocío de los gritos más profundos, gritos que se hunden entre las invisibilidades que cuelgan de su nuca, en el silencio de toda cosa alerta ni bien se inicia la noche y Juana invoca el desierto: Vocablos que se revuelan entre cada rincón del aire Juana los observa y los toma uno por uno sin saber la edificación del bosquejo de sus huesos su estructura frágil que se sostiene entre los hilos del agua. No los sabe, no sabe que su garganta pende de un hilo que vibra las multitudes sonoras al compás de su aliento frío, su voz entredormida y entonces amanece. Juana amanece hacia dentro y todos los rayos la socorren primero por el contorno de sus labios y seguidamente le hacen un nido donde mantiene los párpados de pie ante la vida que propaga. Juana nada la nostalgia entera de su cuerpo entumecido cuerpo que no soporta cuerpo puro de las aguas que se enredan y se abrazan buscando la conmoción que les de una persona para constituirse y una luna de doce vértices donde habitar. Las criaturas se poseen entre destellos celestes y luces rojas luciérnagas rojas cuerpos del agua libélulas en la pupila y un espejo que se deshace, y más allá en el infinito un universo de cronologías constante donde yace un óvulo a media sombra y Juana no existe aún no respira, Juana nace. Juana nada.


sábado, 1 de octubre de 2011

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Sí, sí lo viste. Lo viste bastante amarillo cuando entraste en esa sala y estaba tendido sin ropa sobre la camilla, sí lo viste. Lo viste y te acercaste y acariciaste su pancita tibia, que estaba todavía blanda porque lo moviste para ver si se despertaba y sí todavía estaba blanda. Sí lo viste porque acariciaste su pelito y sentiste la profundidad de la herida en la parte superior de su cabeza, ese agujerito que tocaste, ese que después te miraste la mano y te quedaste con su sangre entre los dedos. Sí lo viste porque detrás de la imagen de su cuerpito veías el piso con dos grandes manchas rojas y no entendías. Pero sí lo viste. Lo viste y prestaste especial atención a su carita adormecida, su frente limpia, la quemadura en la mejilla, bajo los labios, sus dientecitos asomando casi como si quisiera sonreírse. Y así lo miraste, lo miraste tanto tiempo con su manito entre tus manos llena de rasguños, de tierra, de juego, de tanta infancia y tanto amor, que te costó soltarlo cuando lo cubrieron de pies a cabeza. Sí lo viste porque lo acompañaste bien al lado mientras lo trasladaban de una sala a la otra. Y sí pasó porque te fuiste por los pasillos fríos y claros del hospital y te subiste al auto, y en eso no pensabas pero llegaste a tu casa y buscaste su ropita. Sí, subiste las escaleras y caminaste hasta su cajón, su pieza todavía estaba tal como la había dejado con las sábanas dadas vueltas y la ropa de ayer desordenada, entraba una luz clara por la ventana , y elegiste la remerita que vos le regalaste porque a él le gustaba, tanto le gustaba que elegiste esa, y la camisita que usaba para salir, el jean que le quedaba más cómodo, las zapatillas más nuevas, todo todo y volviste al auto, al hospital. Sí lo viste porque lo destapaban lentamente y lo mirabas bien, cada facción, cada gesto de su rostro al aire y veías su naricita, sus párpados entreabiertos, su cuerpito enfriándose al llanto de unas seis personas que lo vistieron con vos. Sí lo viste porque le pusiste su pantaloncito y las medias, porque ayudaste a acomodarle la remera, porque le ataste el cordón de la zapatilla en su pie derecho porque lo miraste de nuevo y te pidieron que salieras y ahí estaba tu mamá tan desarmada, ella que no quiso hacer lo que hiciste, que no quiso vestirlo una última vez, ella estaba ahí más desarmada que vos a pesar de dónde venías. Y sí lo viste, lo viste porque lo llevaron de nuevo y cuando entraste a ese lugar tan colmado de gente te acercaste y ahí estaba, al fondo de todo, al fondo de todos ahí estaba, a pesar de de su frío y más allá de su cuerpo tan estático su vientre tan de piedra su carita siempre suave, ahí estaba y todavía parecía que dormía, parecía que iba a despertar en cualquier momento, que iba a abrir los ojos y si lo viste porque lo esperabas; esperabas a que se moviera, esperabas un mínimo gesto de sus manos, una voz dormida de sus labios, esperabas que volviera a decirte que no te asustes, que él estaba bien, que no iba a volver nunca más pero esperabas que se despertara y te dijera al menos que te amaba. Sí, sí lo viste, hasta que se hizo de día te quedaste mirándolo, apretando su manito, observando las cosas que le dejaron, su pelota de tenis, un par de cubiertos para el asado, flores muchas flores cientos de flores ahí dentro, en las paredes, en cada mano, y de repente alrededor estaba lleno de nenitos, nenitos como él, lo viste porque te diste vuelta y eran sus amigos que ahí estaban y lloraban y le decían Adiós y entonces no entendías porque vos también llorabas, con el pecho desgarrado y la garganta rota de tanto silencio, con un dolor a flor de piel que te quemaba hasta los huesos, con la cabeza cayéndosete de a pedazos y ni te dabas cuenta . No entendías nada, pero lo viste, sí lo viste todo es cierto ahí estaba, estaba el auto, las zapatillas, la sangre, sé que todavía no entendes nada pero creelo porque sí lo viste, Porque todavía te distraes y te perdes en el aire y ya lo ves, lo ves ahí de nuevo, su cuerpito, su carita, su silencio, la ropita, sus manitos, tu caricia, lastimado, amarillento, frío, sobre todo frío y ahí lo ves, Ahí estaba, el auto, las zapatillas, la bicicleta, la sangre, la huella, la frenada, los testigos, los amigos, tu madre, tu padre y una persona que sentada frente a un juez decía:

“Yo no lo quise matar.”






viernes, 9 de septiembre de 2011

Mínimo.

Y estabas ahí intacto sobre el día y un sol de primavera un sol que te dormía o te incitaba a sumirte al juego más profundo y ahí estabas, y reías como nadie reías y pensabas que todo era bueno y eras bueno, eras bueno como nadie y dibujabas y corrías, sobre todo corrías, porque había algo que te mecía la alegría del andar y corrías junto a la felicidad del día y de repente ahí estabas recostado en tu leve sonrisa ahí estabas en un segundo suspendido en el tiempo en tu piel de porcelana tu carita fría ahí estabas, suspendido en las dimensiones de mi locura ahí estabas, desarmando el corazón de toda transparencia en el merodeo de las voces ahí estabas. Estabas. Trazando sin saber la línea del horizonte que marcó mi mañana/todas mis mañanas en penumbra blanca. Creando inocente el diluvio paralelo que heme hoy Ahora parada en entre tus manos inmóviles adormecida en tu pecho invierno para siempre/cómo me cuesta respirar. Porque te miro pequeña muerte y ahí estabas parado entre las luces de la infancia escondido en los territorios de lo eterno y quién sabría entonces de este infierno vida que nos quema de frío, nos quema de frío/cómo me cuesta respirar. Porque te veía pequeña muerte tan distante o tan en mí, te veía pequeña sobre mi cuerpo bajo esta u otra sombra sin pié de remembranza y vida si tuviera que decirte, esto es peor vida/ cómo me cuesta. Vivir. El grito interno roto en la garganta, aferrado a los órganos oprimiendo las venas estremeciendo el corazón es peor; el cerebro fraccionado en siete pesares sin descanso, siete llantos aglomerados, siete pelotas de tenis, siete autitos de juguete, siete comedias, siete tazas, siete paseos en patineta, siete evaluaciones, siete abrazos, siete fotografías de a dos, siete domingos de pleno sol/donde te ibas/ Vida: esto es peor. Volver a mis manos sobre tus manos, a tu rostro callado mi caricia entera donde podía desarmarme sobre tu cuerpo porque te miraba pequeña muerte y ahí estabas, contorneándome entre cada silueta posible dándome la forma del dolor Yo te miraba y ahí estabas; renombrándome en los estados del infierno o el invierno contante ahí estabas, en frente mío, frente a mi cuerpo de rodillas que te pedía una mano en la nuca que diera al despertar de las nociones perdidas en el entierro te pedía/ Vida: esto es peor.







domingo, 4 de septiembre de 2011

Mi.

Alguien me amará desde su centro. Alguien me cubrirá con su centro de manera expansiva y re alterará mis venas en sentido opuesto a este pétalo de terciopelo que cae y se acaricia lentamente de finas sombras. Alguien sentirá mi llanto por respirar un dedo sobre mi pecho o por un pelo sobre la palma cuando el mar estalle de pulsiones de nostalgia entre mis manos y yo no sepa qué hacer con mi sangre si excluirla envolverla o esculpirle la forma de una libélula que sueña con posarse al horizonte Alguien sabrá reconstruir mi llanto y dármelo a través de cada poro mientras duerma, alguien sabrá con el alma exacta enseñarme a comer de la vida las frutas que actúen como relámpagos constantes sobre mi superficie en tormenta roja o mi terreno escampando verde todo el timbre de voz en el gris de la mañana se adormece pálido, Pero alguien sabrá decirme/ sabrá decir mi nombre sabiendo que no tiene mi peso ni medio barco que me extienda de un mundo a otro El universo juega lento con los pasos del odio y del amor/ Pero alguien sabrá beberme o succionarme desde los dolores a la música que viven en mí, sabrá de mis letras no son mías no son letras soy de nube lúmen soy de agua armanza una configuración del éter la simplicidad en lo invisible suicidio demorado alegría precaria túnel desierto oxígeno encallado, puros desprendimientos del amor/ Pero alguien sabrá. Sabrá que más allá de todas mis sombras más allá de mi geografía revoltosa y desprolija más allá de todos mis confines desuniéndose y reconstruyéndose para adentrarse en el proceso de destrucción nuevamente a la manera de las olas, una ola dos olas todas las olas entrelazadas en la distancia sucesiva de lo eterno allí donde me encuentro cuando en mis ojos se reflejan los orígenes de dos cavernas llenas de un disociado tiempo y espacio vacíos pero Sabrá que el fondo del mar ejerce primaveras calmas y jirones amarillentos que sostienen mi breve esqueleto donde contemplo la tierra en su desarme, la armonía preventiva de todos mis matices al instante antes de sumirse en el aire para desaparecer y rehacerme donde me siento frente a la Vida y converso con los ojos de la Muerte y veo /que en esta misma Vida también se reflejan cavernas de soles primitivos que conducen a la noche y yo me siento estremecer y desarmarme como la tierra en el cielo mi alma que suspira, mi alma que suspira, mi alma suspira reflejo del aire libélula en el tiempo el gris de mi nombre entre tanto sol tanto vivir y tanto morir y re descubrirnos bajo los mismos pétalos en sombra del día de hoy y re alterarnos las venas hasta el cansancio y adormecernos y re inventarnos y encontrarme entonces latiendo Algún alguien sabrá algún/

Alguien

dolerá lo que duelo.

Intemperie


Hoy cumplis un año, un año más de vida, tu primer año entre los muertos. Tu primer cumpleaños entre los pasillos silenciosos de cuerpos que yacen, primer año entre los corredores alegres del recuerdo y del alma. Trece años, trece años de estar vivo día tras día un año en la ausencia de quienes no vemos más allá de la piel pero vos. Escondido entre las dimensiones de lo eterno te andas dando vueltas entre la infancia que hoy en nuestra casa es prematura para su ocaso pero eso es solo porque nosotros nos manejamos en términos de tiempo lugar y espacio Vos. Que te das vuelta a tantas risas como solías que te paseas en el juego que te llevó todavía que miras a tus amigos desde abajo o desde arriba con el corazón entre las manos corazón que se llora al último lugar donde te vieron y te tocaron vos estás bien. Estás bien y así quiero verte, quiero verte como siempre quiero que te reías en mi oído porque cierro los ojos y te siento más cerca más cerca tan cerca y te acaricio hoy veintidós de julio de dos mil once acaricio la ventana que da a tu lecho tus trece años marcados por otra sombra llevados sabe quién dónde porque uno no puede correr hacia el norte o despojarse hacia el sur esperando encontrarte uno no puede trazar un mapa que sea cierto a tu reencuentro uno no puede disociarse temporalmente para sentir tus bracitos aferrados al propio cuerpo así como quisiera entonces optamos por nuestra única opción posible y verdadera Te mantenemos en el Amor. Todos los días multiplico mi amor y yo no sé explicarte pero sé que sos vos no me dejes caer Por Favor, hoy y siempre manteneme de pié ante el amor, que los tiempos se vuelven más duros y el alma por más llena de amor se desarma y necesitamos de vos, Mantenenos de pié en el amor. Felices trece años. Y Gracias nene por tu vida una vez más





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viernes, 26 de agosto de 2011

Se trata del pájaro.

Crepitar el océano entero al ras de la memoria en el momento preciso de sentarse al filo del aire frente al abismo con el pecho entre las manos desplumándose mientras otro pájaro observa y enmudece. Un corazón dado vuelta a los confines subterráneos, hundido sobre la tierra y los ojos que se someten a la locura de permanecer despiertos el tiempo que transcurra cada latido en línea recta al pálpito como si el cerebro pudiera hacer que por fuerza mayor el corazón retornara al plumaje y que al pájaro observador le volviera la voz, como si la mirada pesara cien años y fuera más sombra que la noche desenvuelta en aquellos rostros delicados que prendieron de supervivencia el cuerpo humano en desespero el cuerpo animal sometido a la respiración constante dentro del agua el océano externo y un fuego negro creciendo lento en el plumaje bajo tierra No hay quien sepa inhalar el fuego. Exhalar el corazón. Contraerse de manera mínima en las posiciones que ofrece la tierra ser barro o ser nada el pájaro se despluma conforme el pecho se recubre de la reminiscencia pasada que llevó el gris de la infancia a un viaje exhaustivo por cierto ríos de sangre inmóvil donde se tiene uno entre las manos como un pez que nada lleno de nostalgia lleno de suplicar por agua y asentarse sin embargo en las mudas visiones del universo, que nos observa con ojos autómatas miradas diluyentes que nos reinventan en una sinfonía táctil la ausencia nos observa y el pájaro se despluma No hay quien respire el fuego o tenga el redoble verbal necesario para adentrarse en la tierra canto de océano latido de pluma pájaro mudo Yo busco mis manos y suelto los ojos/ he tenido la certeza animal de verme desde el fondo, desde los origines del silencio que me dejaron muda en medio del aire frente al abismo que me mece o me sustrae con el pálpito entre las manos y una infancia que transcurre gris entre los ríos de mi sangre donde me incendio el plumaje entero a través de rostros que me miran rostros que se fueron un pájaro me mira, canta. Hasta que cae cien años la noche y su sombra arrastra el corazón bajo el barro que amanece.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Si hay amor que nos venga a salvar

A mi familia rota, a mi familia quebrada, al amor que se nos cae de las lenguas y ruedan por nuestra espalda. A mi familia que no sabe lo que es el olvido la memoria mi familia que no sabe más que vivir de pié en medio de un campo de batalla de invisibilidades, de pié en el dolor constante que de a uno acarician a su manera con la piel hacia adentro que de a uno respiran con cuidado para que el aire no nos dañe un campo de batalla de sí mismos que es de todos una isla múltiple de contorno individual con la vista adormecida hacia el mismo paraíso que no da señal de ser próximo mi familia rota. Mi familia quebrada en el abismo donde nos sostenemos de las manos en silencio y nuestro grito es más profundo que el océano, donde nos perforamos el alma por los ojos y nuestro grito es más rotundo que la suspensión del tiempo donde nos encontramos desnudos y nuestros cuerpos no pesan nada y son más profundos que el océano nuestros cuerpos son más profundos que el océano, el océano pesa tal cual el alma en el aire el tiempo desnudo nuestros cuerpos gritan sin que nuestras voces sangren. Nuestras voces no sangran. Nuestros cuerpos no sangran sangra se nos desarma el alma Mi familia rota, mi familia posible, mi familia anudada al azar de la fé que sí tenemos y nos sometemos a la estadía a media sombra en un dios común Yo creo en el amor, Yo le creo al amor de mi familia rota que no pretende repararse que no pretende reconciliarse en el llanto con la palabra póstuma desprendiéndose desde el fondo de las costillas que no pretende un cielo absoluto que se fraccione a nuestro pesar para dejar lo que no tenemos a nuestros pies como el alimento primo de nuestra materia, No lo tenemos y no pretende mi familia rota no pretende pero permanece tendida a la afinación ocular para distinguir los milagros en lo invisible permanece. De pié ante el olvido. De pié ante la mano última tocando el rostro en el centro del crepúsculo adormecido. De pié ante el desespero próximo que se escurre entre las venas al entreabrirse el párpado y se arrastra por la espalda hasta atornillarse en la nuca. De pié entre la lluvia nacida sobre las raíces del silencio de las cosas en forma de gritos entre nuestra piel Y nos ahogamos, y nos caemos. De rodillas ante el Dolor nos ahogamos De rodillas ante las sombras del presente nos caemos De rodillas nuestra alma en un cuerpo recostado a media noche olvida el respiro terrenal y se ahoga y se cae ante el amor De pié nos mantenemos ante el amor de pié con nuestra única mirada posible donde más allá de nosotros reside tu cuerpo intacto, tus lucecitas de cristales tu paso al juego entre la resonancia de tus risas la pureza del habla latente en el aire el eco de los pasos destilando Vida y puedo asegurar que si toco tus manos, aún están tibias Mi familia rota se desarma, mi familia rota se consume. A mi familia rota que me sostiene por ambos brazos quienes no pesan mi mismo color, a mi familia rota que no pide. Mi familia rota en desvelo, rota dormida, rota en pedazos, mi familia rota en el Amor: Mi familia rota.


viernes, 24 de junio de 2011

Mínima carta al cementerio tu hogar.

Quiero decir que te lloro Hermano porque te tengo

Quiero decir desprenderte de mis ojos porque lloro y te amo

Quiero decir que te amo porque puedo Hermano porque te tengo y te lloro quiero

Explicar el salir con el cerebro dado vuelta a verte y encontrarme sola caminando en un sol oblicuo entre pasillos de cuerpos que descansan ausentes. Quiero explicar el silencio de cada cual y mi paso irrumpiendo en la quietud entera sin ser escuchado por nadie. Quiero explicar como de repente me encuentro inundada sola ante una ventana mínima, una fotografía mínima, mi gesto es mínimo Y no soy vista por nadie, mi grito cae ante el sol oblicuo que da al deshielo en frente mío y no soy oída por Nadie mi cuerpo late en singular y No soy oída por nadie. Quiero explicar que soy consciente de que tras la posición de mi vista fija ante el reflejo, inmersa en sus maneras, me consume un desespero calmo oculto desde el fondo en la raíz de mi cerebro o mi garganta desordenando toda cronología toda función de mi desvelo Y yo te miro pequeña muerte, y Yo te encuentro dentro de mis posibilidades de ser y de estar en este preciso instante, en este lugar sobre todo constante donde ví que sellaban tu rostro del aire Y trato de descifrarte y retraerte pero mi gesto es mínimo; y la posibilidad no existe Alrededor,

El hielo ca e len to las cru ces bri llan ante el sol apa ren te y no son vistas por Nadie quiero.

Explicar que tras este vidrio está tu cuerpo. Pero no puedo dar al entendimiento para que sepan mirarte como te miro envuelta de muerte de vida de muerte Vida cómo explicarte entero cómo decirte encerrado oculto y ausente cómo explicar la palabra Vacío cómo delimitar tu canto tu cuerpo entre las suspensiones de la memoria cómo explicar sentir al amor arrancado salvajemente al amor culminando en el aire en inexistencia al amor que te doy y no alcanza y no llega al amor de rodillas en mi cuerpo que te espera, te espera Y yo te amo porque te tengo Hermano te tengo y te lloro y te amo y te amo y te amo y te amo si supiera decir dónde me encuentro Vida si supiera decirme,

entenderían mi muerte.







domingo, 5 de junio de 2011

eraew

No ves amor que es una corriente que viene se adentra se esparce y se deshace. No ves amor que el cielo se traga al mundo cuando la noche se reduce a una hoguera iluminada o llena de fuego si miramos desde la otra punta del caleidoscopio de la memoria donde estamos entre lucecitas de colores Y no sabemos, que es un corriente de escamas y lenguas y garras que son más suaves que la palma sobre la palma No ves amor que es tan grande tan pequeño tan nada que dormita solo entre las sombras del invierno o es un náufrago de piel humana No importa, No ves Amor que nos venimos a cada tormenta nos despojamos de nuestro tamaño sin saber al amor No importa, No sabemos, pero es una corriente que se va sola se retira desde sus cúpulas se desliza se reconstruye y nos descubre donde tocamos al amor sin mirarnos, donde nos asesinamos desde la garganta a la palabra mutua o el gesto acordado entre los dientes de cada cual para que nada transcurra más allá de esta deriva tan nuestra esta deriva arraigada a la premonición de huesos que se caen amor podemos y nos tragamos al mundo entero dentro del cielo envuelto en llamas que dormitan en la piel náufraga nos tragamos las lenguas las garras y las escamas Nos tragamos lo dormido o lo grande en lo pequeño la tormenta desde su cúpula el despojo su tamaño y No sabemos encontramos amor al amor dentro de un caleidoscopio entre lucecitas de colores Y lo Comemos sin tocarlo sin Mirarnos y es más suave que la noche entre las manos, y No sabemos de la memoria porque todo es Cierto, todo es cierto, nos adentramos nos esparcimos nos deshacemos y nos descubrimos entre palma sobre palma, entre los dientes de cada cual que nos tocan sin mirarnos cuerpo externos que nos Comen sin tocarnos todo es cierto y no sabemos amor Todo es cierto amor podemos y no sabemos todo es cierto, todo es cierto, todo es cierto, Todo es cierto.