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miércoles, 24 de agosto de 2011

Si hay amor que nos venga a salvar

A mi familia rota, a mi familia quebrada, al amor que se nos cae de las lenguas y ruedan por nuestra espalda. A mi familia que no sabe lo que es el olvido la memoria mi familia que no sabe más que vivir de pié en medio de un campo de batalla de invisibilidades, de pié en el dolor constante que de a uno acarician a su manera con la piel hacia adentro que de a uno respiran con cuidado para que el aire no nos dañe un campo de batalla de sí mismos que es de todos una isla múltiple de contorno individual con la vista adormecida hacia el mismo paraíso que no da señal de ser próximo mi familia rota. Mi familia quebrada en el abismo donde nos sostenemos de las manos en silencio y nuestro grito es más profundo que el océano, donde nos perforamos el alma por los ojos y nuestro grito es más rotundo que la suspensión del tiempo donde nos encontramos desnudos y nuestros cuerpos no pesan nada y son más profundos que el océano nuestros cuerpos son más profundos que el océano, el océano pesa tal cual el alma en el aire el tiempo desnudo nuestros cuerpos gritan sin que nuestras voces sangren. Nuestras voces no sangran. Nuestros cuerpos no sangran sangra se nos desarma el alma Mi familia rota, mi familia posible, mi familia anudada al azar de la fé que sí tenemos y nos sometemos a la estadía a media sombra en un dios común Yo creo en el amor, Yo le creo al amor de mi familia rota que no pretende repararse que no pretende reconciliarse en el llanto con la palabra póstuma desprendiéndose desde el fondo de las costillas que no pretende un cielo absoluto que se fraccione a nuestro pesar para dejar lo que no tenemos a nuestros pies como el alimento primo de nuestra materia, No lo tenemos y no pretende mi familia rota no pretende pero permanece tendida a la afinación ocular para distinguir los milagros en lo invisible permanece. De pié ante el olvido. De pié ante la mano última tocando el rostro en el centro del crepúsculo adormecido. De pié ante el desespero próximo que se escurre entre las venas al entreabrirse el párpado y se arrastra por la espalda hasta atornillarse en la nuca. De pié entre la lluvia nacida sobre las raíces del silencio de las cosas en forma de gritos entre nuestra piel Y nos ahogamos, y nos caemos. De rodillas ante el Dolor nos ahogamos De rodillas ante las sombras del presente nos caemos De rodillas nuestra alma en un cuerpo recostado a media noche olvida el respiro terrenal y se ahoga y se cae ante el amor De pié nos mantenemos ante el amor de pié con nuestra única mirada posible donde más allá de nosotros reside tu cuerpo intacto, tus lucecitas de cristales tu paso al juego entre la resonancia de tus risas la pureza del habla latente en el aire el eco de los pasos destilando Vida y puedo asegurar que si toco tus manos, aún están tibias Mi familia rota se desarma, mi familia rota se consume. A mi familia rota que me sostiene por ambos brazos quienes no pesan mi mismo color, a mi familia rota que no pide. Mi familia rota en desvelo, rota dormida, rota en pedazos, mi familia rota en el Amor: Mi familia rota.


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