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sábado, 1 de mayo de 2010

señor hilo

Dijiste ser el último y escuché que tu mente se me goteaba por detrás de la nuca. Que caía fríamente como lluvia, que se deslizaba lentamente haciendo ríos en el pecho, a cada gota, toda tu música por todo latido, respiro, respiro que me hago un poco de nada, otro poco de frío, mojada. Mojada. Un poco frágil, un poco dormida o demasiado alerta, que cada nota como deriva del vuelo que trajo consigo el velo de lo ido, que libo como caída, este frío el río el labio al oído, silenciando al ocaso lo triste, el amparo lo cálido la luz que se escondía detrás de tu mano se apaga se apaga ¡cuidemos la lumbre! ¡Corre sin más tu pie al alba! Pero no, porque ahora trisada por todo el espacio, se apaga, se apaga, reposa en la sombra se aquieta se llueve por los brazos y el cuello, ese frío que nace en el fondo de la garganta un poco lastimada, que la lluvia se retiene, y luego cae arrastrando consigo lo frágil del respiro que libo, ya ido, ido por el latido de tu música, toda tu música dibujándome delicadamente en forma de velo dormido, me recuesto, mojada, ¡Ah! Tan mo ja da, que caigo al ocaso al oído y me escondo, por vez última, fría frágil casi dormida (o solo me escondes), bajo todo lo que respires o tu silencio, en tus dedos, apagada (o me silencias), o me apagas entre tus dedos, un latido dormido que se trisa al espacio; Por vez última, se apaga, se llueve.
Se apaga.

1 comentario:

  1. Apagada duras unos minutos en mis dedos.
    yo hace unos meses que no me puedo prender, si tan hermoso fue por que tan tirado medejaste ?

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