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domingo, 22 de mayo de 2011

Ay este amor de germinarte en la boca de cada tierra que miro o que toco, pedacito de cielo calambre en el alma quiero decirte este amor de serte la luz embrión en cada sombra serte el respiro sobre la lengua o la memoria cansada de tanta muerte de tanta Vida, para qué tanta Vida dije y me di vuelta y te miré tanto que quise decirte este Amor de acariarte hasta el cadáver sin morirme sin matarme pero casi casi que no te dejo para qué tanta dije como una hoja desprendida terriblemente seca ya sin venas para moldear el día que tiembla sobre la cama al momento preciso del dolerse en las heridas al rojo vivo arañando el aire entrando lentamente a mi cuerpo hasta quebrarte entero desde el tallo o las raíces o el mísmo tacto pero Hay amor Vida, hay amor tirado en tu almohada sobre esta lágrima hay amor que te debo Vida para qué tanta que se apure que me lleve o que te traiga no vamos a nombrarla Vida, no la nombremos, porque cada vez que lo hacemos viene por donde menos las esperamos pero no importa Vida porque Hay amor que te debo, este amor de desarmarme o enloquecerme entre tanto silencio de querer escucharte pero es que te amo, es que te amo y me desespero Vida no la nombres Yo te veo tan pálido entre mis sueños tu cuerpo amarillo luz de la tierra sombra en el cielo pedacito de alma calambre del aire nudo que respiro germinarte pequeño Yo te veo naciendo de nuevo, y como si fueras una fotografía o un pedazo de hielo, te acurruco entre mis brazos así dormido para transitarte el calor en las venas y ahora sí te Exijo que la nombres, te exijo que la nombres, para que así nadie pueda encontrarnos de otra manera para que así nadie te lleve o me lleve Para qué tanta, dije no entiendo, Para qué tanta

Vida

(si no te tengo)

y todavía no sé.

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