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miércoles, 1 de septiembre de 2010

Go ahead, you're still alone.



Las ranas las guardianas de la mano la piedra la caja el reloj, la piedra multiplicada por dos por tres por dos a paso pleno de plomo plano. De lado un bosque nevado una caja de té que vierte palabras en espiral cromática sobre la corteza de un árbol nocturno. (Pero solo ayer). Por otro entonces simultáneo a raíz del lagrimal un reflujo verde de manos espesas que se enredan a esta lengua negra y al borde enciende un prisma siete piedras la silla, el miedo el rencor digo el miedo. (Y un niño que canta). Una palma dormida la garganta helada la saliva en el piso; Ardor continuo de viento y medio penetrando el centro del lado más oscuro de mantener los ojos cerrados por tres mañanas heladas con las manos entre la piel y el cráneo. Ahora; pido que te lleves el descanso de este cuerpo desvelado, el respiro estancado en el ombligo, el reloj en el medio del vientre del pájaro entre los huesos. Las guardianas se verán multiplicadas a boca abierta de manera tiesa en medio de la nieve en la que se esparcen sus palabras espesas como un pequeño escenario entre palma y palma. Pido que te lleves este miedo de ojos abiertos, este prisma congelado, esta mala manera de morirse de costado, con los ojos abiertos, de morirse de cosas así, cosas así como de un miedo en diagonal a la sombra de la mañana y digo por boca externa enferma de exilio, del abandono múltiple de las voces ajenas digo creía (que) por el entonces aquel del día después. Un niño cantaba.






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